domingo, 21 de agosto de 2016

viernes, 19 de agosto de 2016



       ¡¡¡¡  Brotes de haiku cumple 6 años  !!!!



Gracias a los amigos y amigas que lo siguen y a todos aquellos que lo visitan.








Imagen: Koson Ohara - 1877-1945, Japan©

martes, 9 de agosto de 2016





En Canarias se conoce como "brujita" a las semillas de diente de león.


imagen: tiramisustudio FreeDigitalPhotos.net©
haiku: Leti Sicilia©

sábado, 6 de agosto de 2016

                                       mediado el verano,
                                  han crecido un poco más
                                        los dos polluelos

domingo, 31 de julio de 2016

lunes, 25 de julio de 2016

lunes, 18 de julio de 2016




Haiku publicado en el número 30 de Hojas en la acera. 
Autor de la fotografía: Takeshi Shikama ©2016 Japón.

miércoles, 13 de julio de 2016

martes, 28 de junio de 2016

Calor nocturno,
el croar de unas ranas
en el estanque.



imagen: freedigitalphotos.com

martes, 21 de junio de 2016

miércoles, 15 de junio de 2016

                                      Mediodía,
                              rodeando la palmera
                                  todo el ganado.

martes, 7 de junio de 2016

domingo, 29 de mayo de 2016

miércoles, 18 de mayo de 2016

viernes, 29 de abril de 2016

                  YOSANO AKIKO

Yosano Akiko es una de las autoras más famosas de Japón, alabada por el uso innovador y controvertido de la forma clásica denominada tanka.
Akiko nace el 7 de diciembre de 1878 en Sakai, ciudad al sur de Osaka. Tercera hija de un rico comerciante, la joven Akiko sufre la temprana pérdida de su único hermano varón, menor que ella. Durante su infancia y adolescencia se siente sola, poco amada por sus padres y encuentra en los libros su refugio. La magnífica biblioteca de la casa le proporciona el conocimiento y la compañía que tanto busca. Se empapa de la cultura clásica oriental y occidental, y disfruta especialmente leyendo Los Cuentos de Genji, que traduciría más tarde al japonés moderno. A los dieciséis años, lee Manyoshu, una colección de poesía japonesa antigua, hecho que influye profundamente en ella. Comienza a escribir tanka y se une a un grupo de poesía a la vez que publica sus poemas en la revista Yoshiahigusa consiguiendo poco a poco buena reputación como poetisa.
Una vez que se gradúa en la Escuela Secundaria de Sakai  se dedica durante un tiempo a ayudar en el negocio familiar, pero se aburre y se siente frustrada por no tener una vida intelectual estimulante.




“Crecí envolviendo yokan en corteza de bambú. Crecí esperando cada noche para acabar y así podía aprovechar los últimos treinta minutos u hora de luz artificial y, sin saberlo  mis padres, leer hasta la medianoche.... Mis padres querían que fuera una mujer normal”

 A través de sus actividades literarias, Akiko conoce a  otros poetas como la pareja formada por Yamakawa Tomiko y Yosano Hiroshi, Tekkan. Akiko había admirado a Tekkan y lo respetaba desde hacía tiempo. Él era el editor de una revista recién creada, Myojo, y Akiko comienza a contribuir con él. Su respeto por Tekkan empieza a transformarse en amor y aunque Tekkan estaba unido a  Tomiko y tenían un hijo en aquel momento, Akiko y él inician una relación. Más tarde recordando sus sentimientos apasionados por él, escribe en su libro Mi concepto de la castidad:
Una inesperada casualidad, conocí a un hombre y mis sentimientos sexuales experimentaron un cambio violento en una medida extraña. Por primera vez experimenté la emoción de un verdadero amor que quemaba mi cuerpo.

Akiko deja su casa para estar con Tekkan y se casa con él en 1902.  Ese mismo año publica Midaregami (Pelo Revuelto) su primera colección de tanka. Contiene 399 poemas y logra gran resonancia en la época, ya que expresa de forma abierta la pasión y el deseo sexual de una mujer, utilizando términos como pelo, labios, piel, pechos…  rompiendo tabúes hasta el momento impensables.

Pelo negro,
mil mechones de pelo,
este pelo enredado,
como mis pensamientos enredados,
como mis sentimientos enredados…

 “Yo acababa de despertarme al joven amor. Aun no sabiendo verdaderamente qué era el amor, decidí no soportar más mi soledad. Y me puse a leer la naturaleza y los hombres con más y más pasión. Allí donde se posaban mis ojos, había cosas muy bellas, pero había también cosas extremadamente desagradables. Y construía progresivamente mi ideal, un mundo de sensaciones hecho de sueños y de visiones. Si en esa época hubiera tenido ocasión de acercarme a la música, habría elegido el piano, o la danza si hubiera tenido esa oportunidad. Yo experimentaba la necesidad irresistible de expresar, de manera directa y comprometiendo todo mi ser, la pasión que me ahogaba… En ese momento me pareció que la poesía podía satisfacer mis exigencias…”


La primavera es corta,
¿Quieres sentir la eternidad?,
 Le dije,
 Y, tomando sus manos,
las hundí entre mis poderosos pechos


Para Akiko era esencial nutrirse de conocimiento, bien a través de la lectura de todo tipo de libros como a través del contacto con otros poetas y escritores.
Viajó junto con su esposo Tekkan a países europeos como Francia, donde residió durante un corto período de tiempo, Alemania o Inglaterra, donde conoció a artistas célebres tales como Régnier y Rodin.
Consideraba primordial aprender de los demás, de sus emociones, de sus sentimientos y experiencias, para poder conocerse mejor a sí misma.
Defensora a ultranza de la frescura en el tanka, opinaba que el ritmo de las cinco-siete sílabas es algo inherente al corazón japonés desde tiempos remotos y que las 31 sílabas del tanka se adaptan perfectamente a ese ritmo.

Akiko solía denominar “un bello misterio” a los poemas y en su opinión,  el lector no debe ser la parte pasiva, sino ser parte activa del poema, descubriendo más allá, intentando completar sensaciones, emociones. Para ella el tanka no sólo puede ser expresión de un asombro ante un acontecimiento de la naturaleza, también los sentimientos, las emociones, son parte de la naturaleza y tienen cabida en estos versos.


Esa joven en sus veinte,
A través del peine
su cabellera negra
el orgullo de la primavera
¡tanta belleza!


Antes de la era Meiji, sexualidad y belleza femenina eran considerados propios de cortesanas. En retratos, estas hermosas mujeres siempre estaban ataviadas con magníficos kimonos y hermosos cabellos: la belleza femenina era sofisticada pero artificial. Después de la era Meiji, sin embargo, se introdujo el arte occidental y la desnudez se convirtió en una obsesión entre los artistas japoneses. Las imágenes de la portada  de la revista Myojo  emplea el estilo Art Nouveau, y su audaz y sensual representación de cuerpos femeninos sorprendió a los japoneses, incluso creando un debate llamado ratai ronso (debate sobre desnudez). Es obvio que Yosano Akiko estaba influenciada por el arte moderno. De hecho, el cuadro de la cubierta de Midaregami evoca una pintura de Alphonse Mucha (una imagen de una mujer con un cabello largo enmarcado en un corazón que es golpeado por una flecha).



La campana del templo
suena leve esta tarde…
¡Ven ahora y entona los sutras
en estas flores de melocotón
que se abren en mi pelo!


Yosano Akiko expresa la sensualidad de los cuerpos de las mujeres sin tapujos. El cuerpo de la mujer había sido considerado sólo una máquina de reproducción, poseída primero por la familia y después por el marido pero Akiko intentó hacerse con el control de su propio cuerpo. Ella es una de las primeras figuras literarias femeninas que no tuvo miedo de romper convenciones y vivir de verdad su propia pasión por el amor y la literatura.

Sin hablar del camino,
sin pensar en el futuro
ni en la reputación,
sólo amados y amantes,
tú y yo mirándonos


La combinación de la belleza física de la pintura occidental y la belleza erótica del Japón tradicional hacen su obra muy especial estéticamente, y a la vez aúna los valores poéticos tradicionales con la rotura de tabúes convencionales.

No sé por qué,
pero presiento
que me esperas, y salgo
al campo florecido…
¡ah, la luna, esta noche!


Para Akiko, la creación poética pasa por varios estados, el primero de los cuales es jikkan, cualquier sensación genuina, fresca, que el poeta siente y que no se ha convertido aún en algo abstracto. Ese sentimiento, esa sensación, pasa a un estado parecido a la combustión, albergado en el interior del poeta, hasta que comienza a tomar forma y sale al exterior en forma de palabra.

Aquí y ahora
cuando me paro a recordar
mi pasión, me parece
que yo era como un ciego
que no teme la oscuridad.


Según Akiko, es como el agua que brota libre y toma diversas formas según por dónde discurra, así sucede con las sensaciones, que toman la forma de un poema libre, de un patrón determinado o de un tanka.

Dulce viento que vienes
desde lo oscuro de esta noche
de primavera, deja
de agitar, aunque sea un instante,
el pelo de las vírgenes.


Susurros de amor
tras la cortina de la noche
constelada de estrellas;
lejos del mundo y de la gente,
me arreglo el pelo desordenado.

El cabello desordenado, clara referencia a una noche de pasión.
 

Nadie ignora que el blanco
distingue a la camelia y al ciruelo,
pero este color melocotón
que enciende mis mejillas
no habla de pecado ...


Hay un mar en mi pecho
que incluso para mí es desconocido;
en una de sus rocas
se vienen a estrellar todos los barcos
y son vanas mis lágrimas.


¡Qué nostalgia del mar
y de la casa de papá y mamá
donde me fui haciendo jovencita
contando, una a una,
las olas que rodaban a lo lejos!

Sin disolver el beni
he arrojado a la aronia
los polvos rojos
y miro, de reojo, perezosamente,
la lluvia de la tarde

El “beni” es un pigmento de color rojo que se utilizaba para pintarse los labios y las mejillas. Triste al ver que su amado no aparece, la muchacha decide tirarlo entre las flores.



Aunque suelto en el agua
mi largo pelo de cinco “shakus“,
mis sentimientos de mujer
permanecen secretos,
retenidos ...

La larga melena alude a un símbolo de feminidad por excelencia en la época. La palabra “shaku” se refiere a una medida que equivale a unos 30 centímetros.



Cruzando por Gion
hacia el templo de Kyomizu,
bajo cerezos en plenilunio,
¡qué hermosa me parece
la gente que me encuentro esta noche!


Gion era un barrio  famoso por sus casas del placer y por la presencia de hermosos cerezos en el parque de Maruyama.



Tú, que nunca sentiste
el ardor de la sangre
bajo una piel suave,
¿no te sientes vacío
predicando la Vía?


Akiko se extraña de la indiferencia de un monje ante su belleza y le pregunta por qué ha renunciado a los placeres y reprimido sus deseos naturales.


Nadie mejor que una mujer
Que ama la belleza
Para crear el Genji
no hecho por un hombre,
no escrito por un monje


En este poema la autora refleja la admiración que siente por Murasaki Shikubu, creadora de Genji Monogatari, obra de referencia para ella y que tradujo al japonés moderno. Alude al talento de la mujer para crear obras maestras frente a hombres y monjes que tradicionalmente se apropiaban de cualquier expresión artística.



Medio vestida
con una leve seda
de color rojo pálido...
no penséis mal: decidles
que está gozando de la luna...

Su poesía refleja además sus preocupaciones y rompen tabúes sociales, como aquellos poemas en los que habla de los dolores del parto o de su hijo nacido muerto. Además de destacar con su primer libro, Akiko se convirtió poco a poco en símbolo del feminismo en Japón, admirada por su actividad pacifista y por defender el nuevo papel de la mujer en la sociedad.


A la izquierda en la playa
lleno de agua
el desgastado barco
refleja el cielo blanco--
de principios de otoño.


La temprana muerte de su hermano menor en la guerra la afectó sobremanera y este hecho la convirtió en defensora a ultranza de la paz. Una de sus obras, Kimi Shinitamou koto nakare, dirigida a su hermano, fue publicada en Myojo durante el apogeo de la guerra Ruso-Japonesa y fue tremendamente popular. Convertida en una canción, fue utilizada como una forma suave de protesta contra la guerra.
Fundadora de una escuela mixta, el Bunka Gakuin (Instituto de cultura), junto con Nishimura Isaku, Natsu Kawasaki y otros, ayudó a muchos escritores aspirantes a hacerse un hueco en el mundo literario y fue gran defensora de la educación de las mujeres toda su vida.


Dos estrellas en el cielo
susurros de amor
tras la cortina de la noche
mientras que abajo, ahora, las personas mienten
sus cabellos en suave desorden...


Después de que Myojo cesara su publicación Akiko escribió gran cantidad de poemas y ayudó a mantener a su extensa familia: fue madre de 13 hijos, 11 de los cuales sobrevivieron hasta la edad adulta. Escribió más de 20 volúmenes de poesía y comentario social, ensayos feministas y de crítica a la agresión extranjera a Japón, así como antologías en las que reunió una gran cantidad de poemas de todas las épocas. Su trabajo final, Shin Manyoshu (Manyoshu nuevo, 1937-1939) fue una compilación de 26.783 poemas de 6.675 colaboradores durante un período de 60 años.


Presionando mis pechos
Con ambas manos
Toco con cuidado la puerta del misterio
Una flor se abre allí,
Cuán intensamente carmesí es!



Su cabello suelto entrelazado
Por el viento del este...
Alrededor de una rama joven
Y en el oeste un arco iris
Tan pequeño, aún radiante!


Mañana, esta vez mañana
No estarás conmigo...
Me apoyé contra la puerta de la pensión, débil
Como oscurecerán las flores del ciruelo
Delante de mis ojos



En Kamakura
aunque sea un Buda
Shakyamuni
es guapo. 
Una arboleda de verano.


Río celeste:
en la cama, con él,
aparto la cortina
y veo cómo, al alba,
se separan las dos estrellas.

Yosano murió de un derrame cerebral en 1942, a la edad de 63 años, dejando un legado de más de 75 libros, aproximadamente cinco mil tankas escritos a lo largo de su vida, varios ensayos, cuentos y una forma única de vivir la vida y la literatura. Casi un siglo después y en lugares totalmente diferentes, sentimos las mismas emociones que Akiko sintió allá en su Japón natal.
Su sepulcro está en el Tama Reien en las afueras de Tokio.







-      El presente artículo ha sido realizado tomando como fuentes de información las siguientes:
        
-       Simply Haiku: A Quarterly Journal of Japanese Short Form Poetry
-       Awakening Female Sexuality in Yosano Akiko's Midaregami (Tangled Hair)
by Hiromi Tsuchiya Dollase
-       Akiko Yosano en Poeta de la pasión. Hiperión.



Todos los derechos de autor de autor de los poemas y las imágenes pertenecen a sus correspondientes propietarios.

Leticia Sicilia Saavedra  2016 ©




viernes, 22 de abril de 2016

                                   Sol mañanero,
                             cruje la rama al caer
                                  llena de hojas.

miércoles, 13 de abril de 2016

                                  LLuvia de primavera,
                                  el chapoteo del mirlo
                                       en un charco.

martes, 5 de abril de 2016

domingo, 27 de marzo de 2016

田上菊舎 TAGAMI KIKUSHA (KIKUSHA-NI): 
 UN ESPÍRITU LIBRE
 

   Nace en Nagato, hoy Yamaguchi, en agosto de 1753. Sus padres, Tagami Yoshinaga y su esposa Tane, eligen para ella el nombre de Michi. Recibió una exquisita educación pues fue la única hija del matrimonio hasta el nacimiento de su hermano, cuando ella tenía dieciséis años. A esa edad Michi se casa con el hijo de una influyente familia de su mismo pueblo. Ocho años más tarde el esposo muere. Como la pareja no tuvo hijos, Michi adopta uno en solitario y regresa al hogar paterno. 
   Poseedora de gran creatividad, se dedica a distintas disciplinas artísticas como pintura, caligrafía y poesía, practica el kanshi, poesía china y haiku, demostrando tener buenas cualidades para todas ellas.


Kanko sae kikanu hi mo ari hitoritabi 
Algunos días
ni siquiera el cuco llama
a esta viajera solitaria


   A los veinticinco años y negándose a contraer un nuevo matrimonio abandona la casa familiar y se convierte en monja budista. Recibe el nombre de Kikusha (choza de crisantemos) de la mano de su maestro Sankyoo.
   De carácter independiente y fuerte, su deseo innato de aventura y exploración la llevan a emprender una serie de viajes que suponen una búsqueda tanto a nivel artístico como espiritual. El hecho de ser monja budista favoreció su libertad de movimientos por el país. En 1780 comienza un recorrido por el norte de Japón, realizando el mismo itinerario que el poeta Bashô (a quien admiraba profundamente) pero en sentido inverso. Éste sería el primero de muchos por todo el país y tuvo una duración de cuatro años. Los haiku y tanka que escribe durante este periplo evocan muchas veces a los del maestro. Miembro de la escuela de haiku Shiko, frecuentemente se queda en las casas de los poetas que conoce, y gracias a sus dotes como pintora aprovecha para ganar algún dinero en los lugares que visita.

   En uno de sus viajes a Edo, el maestro Kikuchi Toogan le enseña a tocar el ch’in, un instrumento tradicional chino por el que Kikusha siente fascinación.  Años más tarde, en 1812, visita el templo Hooryuuji de Nara y allí tiene la posibilidad de tocar el antiguo ch’in que allí se encuentra ante la estatua del fundador del templo, el príncipe Shootoku. Esta experiencia la plasmó en este haiku:


Kaoru kaze te morokoshi kakete nana no o ni
Una brisa perfumada
está soplando desde China
desde estas siete cuerdas

   El dominio de este instrumento, unido a su conocimiento de la ceremonia del té y sus dotes como artista, permiten a Kikusha acceder a las fiestas y presentaciones musicales de la alta sociedad.

   Además de la música china, Kikusha se siente fascinada por la poesía y la pintura de ese país. A los  cuarenta y cuatro años, en Nagasaki, traba amistad con poetas y eruditos confucionistas con los que comparte estos intereses. Incapaz de seguir el dictado de ningún maestro en concreto, dirige su energía creativa a componer de forma autodidacta.

   Kikusha era una poeta-pintora, a menudo acompañaba sus poemas con pinturas (haiga) con un estilo muy particular, espontáneo. Es muy patente la diversidad de intereses en sus obras, la variedad de temas y formas que utiliza tanto en sus obras pictóricas como en sus poemas.

yamanaka ya kasa ni ochiba no oto bakari
Perdida en el bosque-
Sólo el sonido de una hoja
cayendo en mi sombrero

Este haiku lo escribe una noche en la que se pierde durante su viaje de Yamagata a Sendai, en la que estuvo deambulando sola entre los montes. 

   A menudo entremezcla estilos de la pintura china con los poemas japoneses y deja claro su pasión por el arte, su afán por plasmar cada momento de su vida, una vida fuera de los convencionalismos de la época.  Incapaz de estar mucho tiempo en el mismo lugar, uno de los lugares que visitó fue la ciudad natal de la poetisa Chiyo (1703-75) en Kaga (actual Prefectura de Ishikawa). Kikusha quiso conocer al hijo adoptivo de Chiyo, Hakku, y presentarle sus respetos. Allí escribe:

hana miseru kokoro ni soyoge natsu-kodachi
Para mostrar la flor de tu corazón
se mece,
tu arboleda de verano

   A este poema, Hakku añade dos líneas para celebrar la visita de Kikusha a su humilde casa:

yabureshi kaya ni utsuru tsukikage
 A la mosquitera raída
 se  mueve la luz de la una

   Su colección de versos, Taorigiku (Crisantemos recolectados a mano) se publica en 1813 con motivo de

su sesenta cumpleaños. Consta de cuatro partes en las que están reflejados sus múltiples viajes por Japón.

yuki ni kesa majiru chiri nashi hi no hikari

Ni una pizca de suciedad
mezclada con la nieve esta mañana
- Los rayos del sol.

   Poco después, a los 64 años, regresa a su tierra natal, su madre había fallecido poco antes de su vuelta, y Kikusha decide no viajar más. 

yuki wa mina kaori todashite noume kana

Toda la nieve se derrite –
Por todas partes la fragancia de las flores
de ciruelo salvaje

   Falleció el 24 de septiembre de 1826 en Choofu a la edad de 73 años.
   Su filosofía de vida, tan alejada de las estrictas normas de la época, la acompañaron siempre y dejó constancia de ello a través de sus pinceles y sus poemas.


 fukisouru noki no ayame ya yu no nioi
Hojas de cálamo 
colocadas en el alero-
Este olor del balneario

El cálamo aromático o acoro dulce tiene hojas en forma puntiaguda. Se creía que estas hojas en forma de espada ahuyentaban a los malos espíritus y se colocaban en los aleros de las casas.

            
 yami wa terasu mono no aware ya u no kagari
Revelando en la oscuridad
la tristeza de las cosas
la antorcha del pescador


 tokete yuku mono mina aoshi haru no yuki
Todas las cosas que se derriten
se tornan verdes-
Nieve de primavera


 yokogumo ni kumo wa  wakarete sakura kana
Cuando una nube se separa
de las nubes más bajas:
flores de cerezo.


 Hajime no mo soramimi de nashi hototogisu
Aquel primer grito
no era mi imaginación-
un cuco de montaña


tsuki to ware to bakari  nokirinu hashisuzumi

Sólo quedamos
 la luna y yo-
frío en el puente


 chiru roki ni kumo to miekeri kumo no mine
Parecen nubes-
sólo cuando se desmoronan
picos nublados


 asagao ya yoi wa tsubomi ni  tanoshimase
 Ipomeas-
al atardecer nos dejan
admirar sus brotes


to wa mienu hana de atta ni  fukube kana
Insignificantes flores
 cuando ellas brotan –
 pero ahora ¡estas calabazas!


shigi tatsu ya ato ni wa hosoki mizu no oto
Agachadiza en vuelo-
Dejando atrás el murmullo
del pequeño arroyo


tsutsuji bakari moe narote ka Aso no yama
Las azaleas 
en el Monte Aso 
aprendiendo cómo arder

Este haiku fue escrito por Kikusha cuando viajó a Kyushu y escaló el Monte Aso, un volcán que estaba activo.

               
Sanmon wo dereba Nihon zo chatsumiuta 
Saliendo de la puerta del templo
- la canción de los recolectores de té:
  es Japón.


El templo es el templo de Manpuku en Uji, cerca de Kyoto. Uji fue —y sigue siendo— famoso por producir el té verde.


Kikusha escribió uno de sus primeros waka al visitar el Monte Yoshino, famoso por sus cerezos en flor. 

Natsu kitemo         Aun cuando yo he venido en verano          
Hana ka to miete                           ellas parecen flores                    
Yoshinoyama                              en el Monte Yoshino
Mine no aoba ni                            sobre la verde cima 
Kakaru shirakumo              cubierta de nubes blancas

   A continuación escribe:

       natsuyama ni kumo mite sumasu Yoshino kana
Sobre las colinas de verano
 satisfecha por la nubes
aquí en Yoshino

   Otra traducción del mismo haiku, del profesor Makoto Ueda:

En las montañas de verano vi una nube
– eso es todo
lo que había en Yoshino

Kikusha va a Yoshino en verano, cuando los cerezos no están florecidos, pero eso no significa que la belleza del lugar no emocione a la poeta.



        mi hitotsu no aki ka to zo omou ame no kure
¿Es así como el otoño
llega a mi solitaria vida?
Anochecer lluvioso

      Escrito cuando fallece su padre.


shirakumo ni ka wo haku kiku no yamaji kana
Hacia las nubes blancas
crisantemos en el camino –
respirar su aroma

Contemplando los cerezos en flor cerca del templo Urin, que literalmente significa bosque de nubes.



chiritori ni bussho ari ya hana no kage
En el recogedor
hay un Buda -
Sombra de flores



kumo kasumi nomitsutsu koen kiku no yamaji
Absorbiendo nubes y brumas -
 Atravesar el camino
de la montaña de crisantemos



tsuki o kasa ni kite asobaba ya tabi no sora
A pasear
con la luna como sombrero –
El cielo del viajero


komo kite mo suki na tabi nari hana no ame
Incluso llevando un abrigo de paja
me gusta viajar -
Lluvia de flores



  Shibaraku wa tsumi o wasurete tsuki suzukhi
Por un momento
 olvido que hay pecados -
Esta luna fría



 yoshi-ashi ni watari yukuyo ya muichimotsu
En una caña
atravesar este mundo transitorio –
Ni una sola cosa.


Este haiku hace referencia a la figura de Daruma, representación de Bodhidharma, fundador de la escuela Zen, que atravesó el río Yangtsé sobre unas cañas.


 Namete shiru muryoju no kô ya tsuyu no aji
Lamiendo la fragancia  
de la felicidad inconmensurable —
El sabor del rocío.


   El presente artículo muestra un recopilatorio de haikus de Tagami Kikusha, traducidos al español desde el inglés. Se ha acudido a diversas fuentes para su realización, las cuales se señalan a continuación y que son propietarias de todos los derechos de autor correspondientes:

Japanese Women Poets: An Anthology (Japan in the Modern World) 2007 Hiroaki Sato ©
Far beyond the field : haiku by Japanese women. Makoto Ueda. New York  Columbia University Press, 2010 ©
 http://thegreenleaf.co.uk/  http://wkdhaikutopics.blogspot.com.es/


Leticia Sicilia Saavedra ©  Este artículo ha sido publicado en la gaceta Hojas en la acera en su edición impresa nº 7.