miércoles, 28 de septiembre de 2016

                                          Alba de otoño,
                                    enmudecen los ladridos
                                        allá en la granja.

miércoles, 21 de septiembre de 2016


SUGITA HISAJO
Nació en Mayo de 1890 en Kagoshima con el nombre de Akabori Hisa. Su padre, Akabori Renzo, fue un alto cargo del gobierno de la Era Meiji y su madre, Sayo, una reputada profesora de ikebana.  Siempre preocupado por su familia, el padre procuró que sus hijas tuvieran la mejor educación posible, por lo  que Hisa estudió primero en Ryukyu y después en Formosa, adoptando el nombre de Hisajo, “mujer eterna”
El año siguiente a su graduación, en 1909, se casa con un pintor, Sugita Unai, aceptando la recomendación de su padre. Unai era hijo de un terraniente feudal de Oku-Mikawa, región al este de Nagoya y bastante mayor que Hisa. El nombramiento de él como profesor de arte en una escuela secundaria hizo que ambos se trasladaran a Kokura, al norte de Kyushu.
El matrimonio tuvo dos hijas, Masako y Mitsuko, de las cuales la mayor, Masako también fue escritora.
Las diferentes personalidades del matrimonio hicieron que Hisajo no fuera feliz. Otra vez nos encontramos con una mujer llena de ideas, con un gran temperamento artístico, atrapada en el papel de esposa obediente en el Japón de la época. Unai estaba contento con su papel de maestro, muy respetado, y trabajó durante cuarenta años para la misma institución, pero Hisajo era una mujer de visión, intelecto y habilidad innovadora, incluso atrevida, artística. ¿Cómo podría alguien como ella cumplir con las expectativas tradicionales de una esposa y sin embargo seguir siendo fiel a sí misma?
Poco después de la muerte de su padre, Hisajo pasó un año con su madre, lejos de su marido. Debido a una dolencia de riñón, la mayor parte del tiempo la pasó en el hospital.  Durante esta estancia, su madre pidió a Unai que se divorciara de Hisajo, pues era consciente de la gran tristeza que sufría su hija. Éste se negó a ello por lo que Hisajo volvió a su vida en Kokura, ya que nunca abandonaría a sus hijas.
En esta etapa buscó refugió espiritual en otras religiones y fue bautizada como cristiana.

baiburu o yomu sabishisa yo hana no ame
Leyendo la Biblia
esta soledad_
la lluvia en las flores

Varios años antes de la conversación de Sayo con Unai, Hisajo había comenzado a escribir haiku ya que su hermano Gessen se mudó con ella durante un tiempo y la introdujo en este arte. Fue entonces cuando se unió a la célebre publicación Hototogisu, dirigida en aquella época por Takahama Kyoshi, quién vio el gran talento de Hisajo.
En 1931, a la edad de 41, Hisajo presentó un haiku en un concurso organizado por Osaka Mainichi Daily News. Su haiku fue seleccionado en la categoría “montañas de Hikosan”, ganando el Premio de haiku fukei (paisaje). Seleccionado entre más de 100.000 poemas, su premio le proporcionó fama nacional.

kodama shite yama hototogisu hoshii-mama

Estos ecos
del cuco de montaña
cuando se le antoja

El haiku, de gran sonoridad, y  gran sencillez, no sólo capta el momento que Hisajo vivió la primera vez que oyó cantar a esta ave. Utiliza la expresión “hoshii mama” (cuando se le antoja, a su antojo) Hototogisu era también el nombre de la publicación en la que escribía… tal vez estaba hablando de sí misma, de su deseo de libertad.
Hisajo da igual importancia a todos los elementos del haiku, no hay contrastes, todo es luminoso.

tabi tsugu ya ora to mo nara zu kyoshi-zuma
Remendando calcetines,
sin llegar a ser una Nora
la esposa de un maestro

En este haiku, Hisajo hacer referencia a Nora, protagonista de Una casa de muñecas de Henrik Ibsen.
Tabi: calcetines usados con las típicas sandalias japonesas (geta)

Aunque la familia siempre estuvo apoyada financieramente por Unai, Hisajo, además de enseñar haiku y arte, decidió dar clases de costura para ganar dinero extra y enviar a sus hijas a las mejoras escuelas. Posteriormente, se sintió feliz por los buenos matrimonios de éstas.

aogimiru jurei ikubaku zo tochi no hana
mirando hacia arriba
cuántos años de vida-
castaño en flor

En 1932, lanza una revista de haiku, Hanagoromo, aprovechando su respetada posición en Hototogisu. Esta publicación sirvió para dar luz y reconocimiento a muchas mujeres poetas, entre ellas una de las primeras discípulas de Hisajo, Hashimoto Takako, así como Abe Midorijo, Takeshita Shizunojo o Nakamura Teijo. A pesar de la fuerza y el entusiasmo puestos en la revista, la misma Hisajo ilustraba las portadas, su publicación finalizó sólo cinco ediciones después de su lanzamiento. Las restricciones sociales impuestas a la esposa de un profesor de secundaria eran demasiadas en aquellos días y por ello Hisajo decidió cesar su edición.

ita no gotoki...obi ni sasare.nu...aki ogi
Tiesa como una tabla,
En el ajustado obi clavado
un abanico de otoño

Obi: faja de tela ancha que se lleva sobre el kimono a la altura de la cintura.

En este haiku la autora utiliza una metáfora encubierta, habla de que ni siquiera puede moverse para ajustar el abanico situado entre su kimono y el obi que le está molestando, como ella misma, sujeta a unas normas que le impiden actuar con libertad.


yoso ni naru yonaga no tokei kazoekeri
El reloj de alguien más
durante la larga noche –
Cuento todos los golpes.

 En 1936 Kyoshi anuncia por sorpresa la expulsión de Hisajo, junto a Hino Sojo y Yoshioka  Zenjido, de Hototogisu. Se cree que el principal motivo de este hecho fue la gran diferencia de criterios que tenían Hisajo y Kyoshi, visiones enfrentadas del haiku, aunque no sabe a ciencia cierta si influyeron razones personales para tomar tal decisión. La ruptura con Kyoshi supuso un duro golpe para Hisajo. Él era su único maestro y ella no consideraba factible entrar a formar parte de otra escuela, así que escribió cada vez menos haiku. Su deseo de publicar su colección de haiku se vio frenada, puesto que ella deseaba que el prólogo de su obra lo escribiera Kyoshi. La Segunda Guerra Mundial había comenzado y Japón fue atacado.

Asama kumoreba Komoro wa ame yo soba no hana
Cuando está nublado en el Monte Asama
lloverá en el Monte Komoro-
flores de trigo

Hisajo, rechazada por su comunidad de haiku, viviendo en un matrimonio turbulento, con el estrés añadió de la guerra y padeciendo una enfermedad crónica de riñón, comenzó a deteriorarse física y emocionalmente.

kochi fuku ya mimi arawaruru unai gami
el viento del este
destapa las orejas
de una niña de pelo corto


nusa tatete Hikosan odori tsuki no de ni
colocando la varita Nusa
para la danza a Hikosan
mientras la luna sale

Odori Hiko-San ( el baile Hiko-San) es un baile muy elegante que introdujo un sacerdote en 1333 y dedicado al Monte Hiko. Esta danza se realiza cada año como homenaje a este monte sagrado y también como un réquiem.


tochi no mi no tsubute oroshi ya Buzenboo
castañas caídas
como piedras arrastradas por un fuerte viento-
corredor de Buzenbo

Buzenbo es un corredor o pasillo al noreste del Monte Hiko. A Hisajo le gustaba mucho este lugar y escaló hasta la cima del monte.


hanafusa no fukare koroberu rodai kana
un montón de flores
arrastradas y caídas
en la galería

Víctima de una gran depresión, en 1945, meses después del fin de la guerra, Hisajo es ingresada en el Hospital Universitario de Kyushu para ser tratada. Algunos rumores apuntaban que padecía demencia, aunque el reputado autor Tanabe Seiko cree que fue debido a un trastorno menopaúsico.
Injustamente, la sospecha de padecer una enfermedad mental llevaba asociado un estigma y ser enviado al ostracismo.

hishi tsumu to kagame ba numa wa waku nioi

inclinado en el barco
para recoger castañas de agua
los olores del pantano hirviendo


Originarias del sudeste asiático, las castañas de agua son en realidad las raíces de una planta acuática que crece en estanques de agua fresca, ciénagas, lagos y en ríos y arroyos de movimiento lento. Por lo general, estas raíces se cultivan en Japón.

usumono ni...so tooru tsuki no...hadae kana
kimono de gasa
cómo atraviesa la luna
hasta la piel desnuda

hanagoromo...nuguya matsuwaru...himoiroiro
Kimono del festival de las flores
al desnudarse, se pegan
las cuerdas de colores

En este poema Hisajo comparte un momento privado, íntimo: regresa de la fiesta de los cerezos en flor (hanami) y el ir quitando las capas de su kimono (hanagoromo)lo compara con la caída de los pétalos de cerezo, aunque está un poco molesta por las distintas cuerdas que se pegan a su cuerpo.

El 21 de enero de 1946, Hisajo murió, según los informes médicos, debido a un fallo renal. Sus hijas, que en aquel momento vivían lejos de ella, no estuvieron conforme con la decisión que Unai, su padre, había tomado respecto al último ingreso hospitalario de Hisajo. “Si hubiera sabido que iba a morir tan pronto, la habría cuidado en casa” – fueron las palabras de Unai.
El sepulcro de Hisajo está en la Prefectura de Aichi, en un lugar montañoso propiedad de la familia de Unai. Once años más tarde, Unai falleció y se decidió que los restos de ambos se dividieran entre ambas familias.

asagao ya nigori some taru  ichi no sora
Flor de asagao,
el cielo sobre el mercado
se va enturbiando

Seis años después de su muerte, en 1952 Kyoshi escribió y no publicó una novela, Kuniko tegami (Letras de Kuniko). Bessho Makiko afirma en un ensayo confirmado por Ishi Masako, que el libro estaba compuesto sobre todo por las cartas entre Hisajo y Kyoshi. En ese mismo tiempo, a petición escrita de su hija mayor, Kyoshi y ella acordaron publicar la colección de poesía de Hisajo. Ishi Masako siguió sus instrucciones sobre cómo clasificar los haiku y preparar el manuscrito para el editor. Sobre todo, en un homenaje amoroso y para restaurar el honor y dar consuelo al alma de su madre, obtuvo la participación de Kyoshi en Sugita Hisajo Kushu (Colección de haiku de Sugita Hisajo) como autor de la introducción.


Haritosu onna no iji ya ai yukata

El espíritu persistente
de una mujer
yukata teñido de añil

Yukata es un kimono de verano, muy ligero. Las jóvenes visten estos kimonos de colores vivos, pero las mujeres mayores lo visten en tonos oscuros, siendo el más tradicional el añil, azul muy oscuro.

Hisajo ha sido reconocida como una de las mejores poetisas de su época. El resplandor de su haiku, moderno y sorprendente, su personalidad valiente, enérgica, creativa y de gran talento, ha sido y es inspiración para muchos otros poetas.

Leticia Sicilia, 2016 ©




domingo, 11 de septiembre de 2016

domingo, 4 de septiembre de 2016

martes, 30 de agosto de 2016


                                           Mar cristalino,
el lento deslizar 
de una estrella...








fotografía: https://pixabay.com/es/users/Abdecoral-821292/

domingo, 21 de agosto de 2016

viernes, 19 de agosto de 2016



       ¡¡¡¡  Brotes de haiku cumple 6 años  !!!!



Gracias a los amigos y amigas que lo siguen y a todos aquellos que lo visitan.








Imagen: Koson Ohara - 1877-1945, Japan©

martes, 9 de agosto de 2016





En Canarias se conoce como "brujita" a las semillas de diente de león.


imagen: tiramisustudio FreeDigitalPhotos.net©
haiku: Leti Sicilia©

sábado, 6 de agosto de 2016

                                       mediado el verano,
                                  han crecido un poco más
                                        los dos polluelos

domingo, 31 de julio de 2016

lunes, 25 de julio de 2016

lunes, 18 de julio de 2016




Haiku publicado en el número 30 de Hojas en la acera. 
Autor de la fotografía: Takeshi Shikama ©2016 Japón.

miércoles, 13 de julio de 2016

martes, 28 de junio de 2016

Calor nocturno,
el croar de unas ranas
en el estanque.



imagen: freedigitalphotos.com

martes, 21 de junio de 2016

miércoles, 15 de junio de 2016

                                      Mediodía,
                              rodeando la palmera
                                  todo el ganado.

martes, 7 de junio de 2016

domingo, 29 de mayo de 2016

miércoles, 18 de mayo de 2016

viernes, 29 de abril de 2016

                  YOSANO AKIKO

Yosano Akiko es una de las autoras más famosas de Japón, alabada por el uso innovador y controvertido de la forma clásica denominada tanka.
Akiko nace el 7 de diciembre de 1878 en Sakai, ciudad al sur de Osaka. Tercera hija de un rico comerciante, la joven Akiko sufre la temprana pérdida de su único hermano varón, menor que ella. Durante su infancia y adolescencia se siente sola, poco amada por sus padres y encuentra en los libros su refugio. La magnífica biblioteca de la casa le proporciona el conocimiento y la compañía que tanto busca. Se empapa de la cultura clásica oriental y occidental, y disfruta especialmente leyendo Los Cuentos de Genji, que traduciría más tarde al japonés moderno. A los dieciséis años, lee Manyoshu, una colección de poesía japonesa antigua, hecho que influye profundamente en ella. Comienza a escribir tanka y se une a un grupo de poesía a la vez que publica sus poemas en la revista Yoshiahigusa consiguiendo poco a poco buena reputación como poetisa.
Una vez que se gradúa en la Escuela Secundaria de Sakai  se dedica durante un tiempo a ayudar en el negocio familiar, pero se aburre y se siente frustrada por no tener una vida intelectual estimulante.




“Crecí envolviendo yokan en corteza de bambú. Crecí esperando cada noche para acabar y así podía aprovechar los últimos treinta minutos u hora de luz artificial y, sin saberlo  mis padres, leer hasta la medianoche.... Mis padres querían que fuera una mujer normal”

 A través de sus actividades literarias, Akiko conoce a  otros poetas como la pareja formada por Yamakawa Tomiko y Yosano Hiroshi, Tekkan. Akiko había admirado a Tekkan y lo respetaba desde hacía tiempo. Él era el editor de una revista recién creada, Myojo, y Akiko comienza a contribuir con él. Su respeto por Tekkan empieza a transformarse en amor y aunque Tekkan estaba unido a  Tomiko y tenían un hijo en aquel momento, Akiko y él inician una relación. Más tarde recordando sus sentimientos apasionados por él, escribe en su libro Mi concepto de la castidad:
Una inesperada casualidad, conocí a un hombre y mis sentimientos sexuales experimentaron un cambio violento en una medida extraña. Por primera vez experimenté la emoción de un verdadero amor que quemaba mi cuerpo.

Akiko deja su casa para estar con Tekkan y se casa con él en 1902.  Ese mismo año publica Midaregami (Pelo Revuelto) su primera colección de tanka. Contiene 399 poemas y logra gran resonancia en la época, ya que expresa de forma abierta la pasión y el deseo sexual de una mujer, utilizando términos como pelo, labios, piel, pechos…  rompiendo tabúes hasta el momento impensables.

Pelo negro,
mil mechones de pelo,
este pelo enredado,
como mis pensamientos enredados,
como mis sentimientos enredados…

 “Yo acababa de despertarme al joven amor. Aun no sabiendo verdaderamente qué era el amor, decidí no soportar más mi soledad. Y me puse a leer la naturaleza y los hombres con más y más pasión. Allí donde se posaban mis ojos, había cosas muy bellas, pero había también cosas extremadamente desagradables. Y construía progresivamente mi ideal, un mundo de sensaciones hecho de sueños y de visiones. Si en esa época hubiera tenido ocasión de acercarme a la música, habría elegido el piano, o la danza si hubiera tenido esa oportunidad. Yo experimentaba la necesidad irresistible de expresar, de manera directa y comprometiendo todo mi ser, la pasión que me ahogaba… En ese momento me pareció que la poesía podía satisfacer mis exigencias…”


La primavera es corta,
¿Quieres sentir la eternidad?,
 Le dije,
 Y, tomando sus manos,
las hundí entre mis poderosos pechos


Para Akiko era esencial nutrirse de conocimiento, bien a través de la lectura de todo tipo de libros como a través del contacto con otros poetas y escritores.
Viajó junto con su esposo Tekkan a países europeos como Francia, donde residió durante un corto período de tiempo, Alemania o Inglaterra, donde conoció a artistas célebres tales como Régnier y Rodin.
Consideraba primordial aprender de los demás, de sus emociones, de sus sentimientos y experiencias, para poder conocerse mejor a sí misma.
Defensora a ultranza de la frescura en el tanka, opinaba que el ritmo de las cinco-siete sílabas es algo inherente al corazón japonés desde tiempos remotos y que las 31 sílabas del tanka se adaptan perfectamente a ese ritmo.

Akiko solía denominar “un bello misterio” a los poemas y en su opinión,  el lector no debe ser la parte pasiva, sino ser parte activa del poema, descubriendo más allá, intentando completar sensaciones, emociones. Para ella el tanka no sólo puede ser expresión de un asombro ante un acontecimiento de la naturaleza, también los sentimientos, las emociones, son parte de la naturaleza y tienen cabida en estos versos.


Esa joven en sus veinte,
A través del peine
su cabellera negra
el orgullo de la primavera
¡tanta belleza!


Antes de la era Meiji, sexualidad y belleza femenina eran considerados propios de cortesanas. En retratos, estas hermosas mujeres siempre estaban ataviadas con magníficos kimonos y hermosos cabellos: la belleza femenina era sofisticada pero artificial. Después de la era Meiji, sin embargo, se introdujo el arte occidental y la desnudez se convirtió en una obsesión entre los artistas japoneses. Las imágenes de la portada  de la revista Myojo  emplea el estilo Art Nouveau, y su audaz y sensual representación de cuerpos femeninos sorprendió a los japoneses, incluso creando un debate llamado ratai ronso (debate sobre desnudez). Es obvio que Yosano Akiko estaba influenciada por el arte moderno. De hecho, el cuadro de la cubierta de Midaregami evoca una pintura de Alphonse Mucha (una imagen de una mujer con un cabello largo enmarcado en un corazón que es golpeado por una flecha).



La campana del templo
suena leve esta tarde…
¡Ven ahora y entona los sutras
en estas flores de melocotón
que se abren en mi pelo!


Yosano Akiko expresa la sensualidad de los cuerpos de las mujeres sin tapujos. El cuerpo de la mujer había sido considerado sólo una máquina de reproducción, poseída primero por la familia y después por el marido pero Akiko intentó hacerse con el control de su propio cuerpo. Ella es una de las primeras figuras literarias femeninas que no tuvo miedo de romper convenciones y vivir de verdad su propia pasión por el amor y la literatura.

Sin hablar del camino,
sin pensar en el futuro
ni en la reputación,
sólo amados y amantes,
tú y yo mirándonos


La combinación de la belleza física de la pintura occidental y la belleza erótica del Japón tradicional hacen su obra muy especial estéticamente, y a la vez aúna los valores poéticos tradicionales con la rotura de tabúes convencionales.

No sé por qué,
pero presiento
que me esperas, y salgo
al campo florecido…
¡ah, la luna, esta noche!


Para Akiko, la creación poética pasa por varios estados, el primero de los cuales es jikkan, cualquier sensación genuina, fresca, que el poeta siente y que no se ha convertido aún en algo abstracto. Ese sentimiento, esa sensación, pasa a un estado parecido a la combustión, albergado en el interior del poeta, hasta que comienza a tomar forma y sale al exterior en forma de palabra.

Aquí y ahora
cuando me paro a recordar
mi pasión, me parece
que yo era como un ciego
que no teme la oscuridad.


Según Akiko, es como el agua que brota libre y toma diversas formas según por dónde discurra, así sucede con las sensaciones, que toman la forma de un poema libre, de un patrón determinado o de un tanka.

Dulce viento que vienes
desde lo oscuro de esta noche
de primavera, deja
de agitar, aunque sea un instante,
el pelo de las vírgenes.


Susurros de amor
tras la cortina de la noche
constelada de estrellas;
lejos del mundo y de la gente,
me arreglo el pelo desordenado.

El cabello desordenado, clara referencia a una noche de pasión.
 

Nadie ignora que el blanco
distingue a la camelia y al ciruelo,
pero este color melocotón
que enciende mis mejillas
no habla de pecado ...


Hay un mar en mi pecho
que incluso para mí es desconocido;
en una de sus rocas
se vienen a estrellar todos los barcos
y son vanas mis lágrimas.


¡Qué nostalgia del mar
y de la casa de papá y mamá
donde me fui haciendo jovencita
contando, una a una,
las olas que rodaban a lo lejos!

Sin disolver el beni
he arrojado a la aronia
los polvos rojos
y miro, de reojo, perezosamente,
la lluvia de la tarde

El “beni” es un pigmento de color rojo que se utilizaba para pintarse los labios y las mejillas. Triste al ver que su amado no aparece, la muchacha decide tirarlo entre las flores.



Aunque suelto en el agua
mi largo pelo de cinco “shakus“,
mis sentimientos de mujer
permanecen secretos,
retenidos ...

La larga melena alude a un símbolo de feminidad por excelencia en la época. La palabra “shaku” se refiere a una medida que equivale a unos 30 centímetros.



Cruzando por Gion
hacia el templo de Kyomizu,
bajo cerezos en plenilunio,
¡qué hermosa me parece
la gente que me encuentro esta noche!


Gion era un barrio  famoso por sus casas del placer y por la presencia de hermosos cerezos en el parque de Maruyama.



Tú, que nunca sentiste
el ardor de la sangre
bajo una piel suave,
¿no te sientes vacío
predicando la Vía?


Akiko se extraña de la indiferencia de un monje ante su belleza y le pregunta por qué ha renunciado a los placeres y reprimido sus deseos naturales.


Nadie mejor que una mujer
Que ama la belleza
Para crear el Genji
no hecho por un hombre,
no escrito por un monje


En este poema la autora refleja la admiración que siente por Murasaki Shikubu, creadora de Genji Monogatari, obra de referencia para ella y que tradujo al japonés moderno. Alude al talento de la mujer para crear obras maestras frente a hombres y monjes que tradicionalmente se apropiaban de cualquier expresión artística.



Medio vestida
con una leve seda
de color rojo pálido...
no penséis mal: decidles
que está gozando de la luna...

Su poesía refleja además sus preocupaciones y rompen tabúes sociales, como aquellos poemas en los que habla de los dolores del parto o de su hijo nacido muerto. Además de destacar con su primer libro, Akiko se convirtió poco a poco en símbolo del feminismo en Japón, admirada por su actividad pacifista y por defender el nuevo papel de la mujer en la sociedad.


A la izquierda en la playa
lleno de agua
el desgastado barco
refleja el cielo blanco--
de principios de otoño.


La temprana muerte de su hermano menor en la guerra la afectó sobremanera y este hecho la convirtió en defensora a ultranza de la paz. Una de sus obras, Kimi Shinitamou koto nakare, dirigida a su hermano, fue publicada en Myojo durante el apogeo de la guerra Ruso-Japonesa y fue tremendamente popular. Convertida en una canción, fue utilizada como una forma suave de protesta contra la guerra.
Fundadora de una escuela mixta, el Bunka Gakuin (Instituto de cultura), junto con Nishimura Isaku, Natsu Kawasaki y otros, ayudó a muchos escritores aspirantes a hacerse un hueco en el mundo literario y fue gran defensora de la educación de las mujeres toda su vida.


Dos estrellas en el cielo
susurros de amor
tras la cortina de la noche
mientras que abajo, ahora, las personas mienten
sus cabellos en suave desorden...


Después de que Myojo cesara su publicación Akiko escribió gran cantidad de poemas y ayudó a mantener a su extensa familia: fue madre de 13 hijos, 11 de los cuales sobrevivieron hasta la edad adulta. Escribió más de 20 volúmenes de poesía y comentario social, ensayos feministas y de crítica a la agresión extranjera a Japón, así como antologías en las que reunió una gran cantidad de poemas de todas las épocas. Su trabajo final, Shin Manyoshu (Manyoshu nuevo, 1937-1939) fue una compilación de 26.783 poemas de 6.675 colaboradores durante un período de 60 años.


Presionando mis pechos
Con ambas manos
Toco con cuidado la puerta del misterio
Una flor se abre allí,
Cuán intensamente carmesí es!



Su cabello suelto entrelazado
Por el viento del este...
Alrededor de una rama joven
Y en el oeste un arco iris
Tan pequeño, aún radiante!


Mañana, esta vez mañana
No estarás conmigo...
Me apoyé contra la puerta de la pensión, débil
Como oscurecerán las flores del ciruelo
Delante de mis ojos



En Kamakura
aunque sea un Buda
Shakyamuni
es guapo. 
Una arboleda de verano.


Río celeste:
en la cama, con él,
aparto la cortina
y veo cómo, al alba,
se separan las dos estrellas.

Yosano murió de un derrame cerebral en 1942, a la edad de 63 años, dejando un legado de más de 75 libros, aproximadamente cinco mil tankas escritos a lo largo de su vida, varios ensayos, cuentos y una forma única de vivir la vida y la literatura. Casi un siglo después y en lugares totalmente diferentes, sentimos las mismas emociones que Akiko sintió allá en su Japón natal.
Su sepulcro está en el Tama Reien en las afueras de Tokio.







-      El presente artículo ha sido realizado tomando como fuentes de información las siguientes:
        
-       Simply Haiku: A Quarterly Journal of Japanese Short Form Poetry
-       Awakening Female Sexuality in Yosano Akiko's Midaregami (Tangled Hair)
by Hiromi Tsuchiya Dollase
-       Akiko Yosano en Poeta de la pasión. Hiperión.



Todos los derechos de autor de autor de los poemas y las imágenes pertenecen a sus correspondientes propietarios.

Leticia Sicilia Saavedra  2016 ©