viernes, 29 de abril de 2016

                  YOSANO AKIKO

Yosano Akiko es una de las autoras más famosas de Japón, alabada por el uso innovador y controvertido de la forma clásica denominada tanka.
Akiko nace el 7 de diciembre de 1878 en Sakai, ciudad al sur de Osaka. Tercera hija de un rico comerciante, la joven Akiko sufre la temprana pérdida de su único hermano varón, menor que ella. Durante su infancia y adolescencia se siente sola, poco amada por sus padres y encuentra en los libros su refugio. La magnífica biblioteca de la casa le proporciona el conocimiento y la compañía que tanto busca. Se empapa de la cultura clásica oriental y occidental, y disfruta especialmente leyendo Los Cuentos de Genji, que traduciría más tarde al japonés moderno. A los dieciséis años, lee Manyoshu, una colección de poesía japonesa antigua, hecho que influye profundamente en ella. Comienza a escribir tanka y se une a un grupo de poesía a la vez que publica sus poemas en la revista Yoshiahigusa consiguiendo poco a poco buena reputación como poetisa.
Una vez que se gradúa en la Escuela Secundaria de Sakai  se dedica durante un tiempo a ayudar en el negocio familiar, pero se aburre y se siente frustrada por no tener una vida intelectual estimulante.




“Crecí envolviendo yokan en corteza de bambú. Crecí esperando cada noche para acabar y así podía aprovechar los últimos treinta minutos u hora de luz artificial y, sin saberlo  mis padres, leer hasta la medianoche.... Mis padres querían que fuera una mujer normal”

 A través de sus actividades literarias, Akiko conoce a  otros poetas como la pareja formada por Yamakawa Tomiko y Yosano Hiroshi, Tekkan. Akiko había admirado a Tekkan y lo respetaba desde hacía tiempo. Él era el editor de una revista recién creada, Myojo, y Akiko comienza a contribuir con él. Su respeto por Tekkan empieza a transformarse en amor y aunque Tekkan estaba unido a  Tomiko y tenían un hijo en aquel momento, Akiko y él inician una relación. Más tarde recordando sus sentimientos apasionados por él, escribe en su libro Mi concepto de la castidad:
Una inesperada casualidad, conocí a un hombre y mis sentimientos sexuales experimentaron un cambio violento en una medida extraña. Por primera vez experimenté la emoción de un verdadero amor que quemaba mi cuerpo.

Akiko deja su casa para estar con Tekkan y se casa con él en 1902.  Ese mismo año publica Midaregami (Pelo Revuelto) su primera colección de tanka. Contiene 399 poemas y logra gran resonancia en la época, ya que expresa de forma abierta la pasión y el deseo sexual de una mujer, utilizando términos como pelo, labios, piel, pechos…  rompiendo tabúes hasta el momento impensables.

Pelo negro,
mil mechones de pelo,
este pelo enredado,
como mis pensamientos enredados,
como mis sentimientos enredados…

 “Yo acababa de despertarme al joven amor. Aun no sabiendo verdaderamente qué era el amor, decidí no soportar más mi soledad. Y me puse a leer la naturaleza y los hombres con más y más pasión. Allí donde se posaban mis ojos, había cosas muy bellas, pero había también cosas extremadamente desagradables. Y construía progresivamente mi ideal, un mundo de sensaciones hecho de sueños y de visiones. Si en esa época hubiera tenido ocasión de acercarme a la música, habría elegido el piano, o la danza si hubiera tenido esa oportunidad. Yo experimentaba la necesidad irresistible de expresar, de manera directa y comprometiendo todo mi ser, la pasión que me ahogaba… En ese momento me pareció que la poesía podía satisfacer mis exigencias…”


La primavera es corta,
¿Quieres sentir la eternidad?,
 Le dije,
 Y, tomando sus manos,
las hundí entre mis poderosos pechos


Para Akiko era esencial nutrirse de conocimiento, bien a través de la lectura de todo tipo de libros como a través del contacto con otros poetas y escritores.
Viajó junto con su esposo Tekkan a países europeos como Francia, donde residió durante un corto período de tiempo, Alemania o Inglaterra, donde conoció a artistas célebres tales como Régnier y Rodin.
Consideraba primordial aprender de los demás, de sus emociones, de sus sentimientos y experiencias, para poder conocerse mejor a sí misma.
Defensora a ultranza de la frescura en el tanka, opinaba que el ritmo de las cinco-siete sílabas es algo inherente al corazón japonés desde tiempos remotos y que las 31 sílabas del tanka se adaptan perfectamente a ese ritmo.

Akiko solía denominar “un bello misterio” a los poemas y en su opinión,  el lector no debe ser la parte pasiva, sino ser parte activa del poema, descubriendo más allá, intentando completar sensaciones, emociones. Para ella el tanka no sólo puede ser expresión de un asombro ante un acontecimiento de la naturaleza, también los sentimientos, las emociones, son parte de la naturaleza y tienen cabida en estos versos.


Esa joven en sus veinte,
A través del peine
su cabellera negra
el orgullo de la primavera
¡tanta belleza!


Antes de la era Meiji, sexualidad y belleza femenina eran considerados propios de cortesanas. En retratos, estas hermosas mujeres siempre estaban ataviadas con magníficos kimonos y hermosos cabellos: la belleza femenina era sofisticada pero artificial. Después de la era Meiji, sin embargo, se introdujo el arte occidental y la desnudez se convirtió en una obsesión entre los artistas japoneses. Las imágenes de la portada  de la revista Myojo  emplea el estilo Art Nouveau, y su audaz y sensual representación de cuerpos femeninos sorprendió a los japoneses, incluso creando un debate llamado ratai ronso (debate sobre desnudez). Es obvio que Yosano Akiko estaba influenciada por el arte moderno. De hecho, el cuadro de la cubierta de Midaregami evoca una pintura de Alphonse Mucha (una imagen de una mujer con un cabello largo enmarcado en un corazón que es golpeado por una flecha).



La campana del templo
suena leve esta tarde…
¡Ven ahora y entona los sutras
en estas flores de melocotón
que se abren en mi pelo!


Yosano Akiko expresa la sensualidad de los cuerpos de las mujeres sin tapujos. El cuerpo de la mujer había sido considerado sólo una máquina de reproducción, poseída primero por la familia y después por el marido pero Akiko intentó hacerse con el control de su propio cuerpo. Ella es una de las primeras figuras literarias femeninas que no tuvo miedo de romper convenciones y vivir de verdad su propia pasión por el amor y la literatura.

Sin hablar del camino,
sin pensar en el futuro
ni en la reputación,
sólo amados y amantes,
tú y yo mirándonos


La combinación de la belleza física de la pintura occidental y la belleza erótica del Japón tradicional hacen su obra muy especial estéticamente, y a la vez aúna los valores poéticos tradicionales con la rotura de tabúes convencionales.

No sé por qué,
pero presiento
que me esperas, y salgo
al campo florecido…
¡ah, la luna, esta noche!


Para Akiko, la creación poética pasa por varios estados, el primero de los cuales es jikkan, cualquier sensación genuina, fresca, que el poeta siente y que no se ha convertido aún en algo abstracto. Ese sentimiento, esa sensación, pasa a un estado parecido a la combustión, albergado en el interior del poeta, hasta que comienza a tomar forma y sale al exterior en forma de palabra.

Aquí y ahora
cuando me paro a recordar
mi pasión, me parece
que yo era como un ciego
que no teme la oscuridad.


Según Akiko, es como el agua que brota libre y toma diversas formas según por dónde discurra, así sucede con las sensaciones, que toman la forma de un poema libre, de un patrón determinado o de un tanka.

Dulce viento que vienes
desde lo oscuro de esta noche
de primavera, deja
de agitar, aunque sea un instante,
el pelo de las vírgenes.


Susurros de amor
tras la cortina de la noche
constelada de estrellas;
lejos del mundo y de la gente,
me arreglo el pelo desordenado.

El cabello desordenado, clara referencia a una noche de pasión.
 

Nadie ignora que el blanco
distingue a la camelia y al ciruelo,
pero este color melocotón
que enciende mis mejillas
no habla de pecado ...


Hay un mar en mi pecho
que incluso para mí es desconocido;
en una de sus rocas
se vienen a estrellar todos los barcos
y son vanas mis lágrimas.


¡Qué nostalgia del mar
y de la casa de papá y mamá
donde me fui haciendo jovencita
contando, una a una,
las olas que rodaban a lo lejos!

Sin disolver el beni
he arrojado a la aronia
los polvos rojos
y miro, de reojo, perezosamente,
la lluvia de la tarde

El “beni” es un pigmento de color rojo que se utilizaba para pintarse los labios y las mejillas. Triste al ver que su amado no aparece, la muchacha decide tirarlo entre las flores.



Aunque suelto en el agua
mi largo pelo de cinco “shakus“,
mis sentimientos de mujer
permanecen secretos,
retenidos ...

La larga melena alude a un símbolo de feminidad por excelencia en la época. La palabra “shaku” se refiere a una medida que equivale a unos 30 centímetros.



Cruzando por Gion
hacia el templo de Kyomizu,
bajo cerezos en plenilunio,
¡qué hermosa me parece
la gente que me encuentro esta noche!


Gion era un barrio  famoso por sus casas del placer y por la presencia de hermosos cerezos en el parque de Maruyama.



Tú, que nunca sentiste
el ardor de la sangre
bajo una piel suave,
¿no te sientes vacío
predicando la Vía?


Akiko se extraña de la indiferencia de un monje ante su belleza y le pregunta por qué ha renunciado a los placeres y reprimido sus deseos naturales.


Nadie mejor que una mujer
Que ama la belleza
Para crear el Genji
no hecho por un hombre,
no escrito por un monje


En este poema la autora refleja la admiración que siente por Murasaki Shikubu, creadora de Genji Monogatari, obra de referencia para ella y que tradujo al japonés moderno. Alude al talento de la mujer para crear obras maestras frente a hombres y monjes que tradicionalmente se apropiaban de cualquier expresión artística.



Medio vestida
con una leve seda
de color rojo pálido...
no penséis mal: decidles
que está gozando de la luna...

Su poesía refleja además sus preocupaciones y rompen tabúes sociales, como aquellos poemas en los que habla de los dolores del parto o de su hijo nacido muerto. Además de destacar con su primer libro, Akiko se convirtió poco a poco en símbolo del feminismo en Japón, admirada por su actividad pacifista y por defender el nuevo papel de la mujer en la sociedad.


A la izquierda en la playa
lleno de agua
el desgastado barco
refleja el cielo blanco--
de principios de otoño.


La temprana muerte de su hermano menor en la guerra la afectó sobremanera y este hecho la convirtió en defensora a ultranza de la paz. Una de sus obras, Kimi Shinitamou koto nakare, dirigida a su hermano, fue publicada en Myojo durante el apogeo de la guerra Ruso-Japonesa y fue tremendamente popular. Convertida en una canción, fue utilizada como una forma suave de protesta contra la guerra.
Fundadora de una escuela mixta, el Bunka Gakuin (Instituto de cultura), junto con Nishimura Isaku, Natsu Kawasaki y otros, ayudó a muchos escritores aspirantes a hacerse un hueco en el mundo literario y fue gran defensora de la educación de las mujeres toda su vida.


Dos estrellas en el cielo
susurros de amor
tras la cortina de la noche
mientras que abajo, ahora, las personas mienten
sus cabellos en suave desorden...


Después de que Myojo cesara su publicación Akiko escribió gran cantidad de poemas y ayudó a mantener a su extensa familia: fue madre de 13 hijos, 11 de los cuales sobrevivieron hasta la edad adulta. Escribió más de 20 volúmenes de poesía y comentario social, ensayos feministas y de crítica a la agresión extranjera a Japón, así como antologías en las que reunió una gran cantidad de poemas de todas las épocas. Su trabajo final, Shin Manyoshu (Manyoshu nuevo, 1937-1939) fue una compilación de 26.783 poemas de 6.675 colaboradores durante un período de 60 años.


Presionando mis pechos
Con ambas manos
Toco con cuidado la puerta del misterio
Una flor se abre allí,
Cuán intensamente carmesí es!



Su cabello suelto entrelazado
Por el viento del este...
Alrededor de una rama joven
Y en el oeste un arco iris
Tan pequeño, aún radiante!


Mañana, esta vez mañana
No estarás conmigo...
Me apoyé contra la puerta de la pensión, débil
Como oscurecerán las flores del ciruelo
Delante de mis ojos



En Kamakura
aunque sea un Buda
Shakyamuni
es guapo. 
Una arboleda de verano.


Río celeste:
en la cama, con él,
aparto la cortina
y veo cómo, al alba,
se separan las dos estrellas.

Yosano murió de un derrame cerebral en 1942, a la edad de 63 años, dejando un legado de más de 75 libros, aproximadamente cinco mil tankas escritos a lo largo de su vida, varios ensayos, cuentos y una forma única de vivir la vida y la literatura. Casi un siglo después y en lugares totalmente diferentes, sentimos las mismas emociones que Akiko sintió allá en su Japón natal.
Su sepulcro está en el Tama Reien en las afueras de Tokio.







-      El presente artículo ha sido realizado tomando como fuentes de información las siguientes:
        
-       Simply Haiku: A Quarterly Journal of Japanese Short Form Poetry
-       Awakening Female Sexuality in Yosano Akiko's Midaregami (Tangled Hair)
by Hiromi Tsuchiya Dollase
-       Akiko Yosano en Poeta de la pasión. Hiperión.



Todos los derechos de autor de autor de los poemas y las imágenes pertenecen a sus correspondientes propietarios.

Leticia Sicilia Saavedra  2016 ©




6 comentarios:

  1. ¡Excelente, Leti!
    Gracias por presentarnos de manera tan amena y completa lo más sobresaliente de la vida y la obra de esta singular poeta japonesa, capaz de soltarse del corsé cultural de su época. ¡Bellísimos sus tankas!

    Un gran abrazo, amiga.

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    1. Gracias querido Juan Carlos, es un placer compartir la interesante vida de esta mujer y su obra. Me alegra mucho que te haya gustado el artículo.

      Besos.

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  2. Magnífico Leti, gracias por compartir tan genial post

    Besitos mil

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  3. brillante y apasionante la historia. Gracias, gracias por compartirla.
    besos

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    1. Gracias a ti por detener tu paso y leerla.

      Besos.

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